Todo comenzó en París en el año 1880,  cuenta la leyenda que una joven suicida de aproximadamente 17 años fue encontrada ahogada en el Río Sena. Lo que llamó la atención de muchos fue el rostro de serenidad que tenía la joven – sutil sonrisa tanto que en la morgue decidieron realizar una máscara mortuoria, conocida por todos como “Mona lisa” del Sena. Nadie sabía  que dicho hecho fuera a formar parte de algo tan importante hoy en día como la reanimación cardiopulmonar (RCP).

Peter Safar un médico nacido en Viena en el año 1942, hijo de padres médicos fue enviado a un campo de trabajo como consecuencia de la invasión nazi. Safar era de mentalidad pacifista y aprovecho sus conocimientos de medicina para simular una enfermedad y por lo tanto fue declarado no apto para la guerra.  Luego en 1944 ingresa a la faculta de medicina de Viena y después de eso obtuvo una beca para especializarse en cirugía y más tarde en anestesiología.

Fue este médico quien entonces inició con los primeros estudios que llevo  a las técnicas modernas de RCP. Peter Safar describió técnicas importantes de respiración como la tracción mandibularmaniobra frente-mentón y describió junto con otros colegas la respiración boca a boca.

William Kowenhoven, Guy Kickerbocker y James Jude fueron otros investigadores que contribuyeron de manera importante a la historia de la reanimación cardiopulmonar, realizaron estudios en animales y más adelante en personas sobre las compresiones en el pecho durante una parada cardiaca. Con esta información Safar en los años 50, asocio esta técnica a la suya y definió por primera vez el protocolo ABC (Airway, Breathing, Circulation) de la reanimación cardiopulmonar.

Safar pensó en algo muy interesante, que hasta el día de hoy ha sido unos de los avances más importantes en la historia de la medicina y ha sido responsable de salvar un sin número de vidas en todo el mundo.  El estaba consiente que se debía instruir a todas las personas en técnicas de RCP.  Safar le encargó a Asmaud Laerdal, un juguetero noruego que fue pionero en la fabricación de muñecas de plástico, que le diseñara una muñeca de tamaño real para poder enseñar técnicas de RCP.

Laerdal se entusiasmó mucho con el proyecto pues algunos meses antes había salvado la vida de su hijo con la técnica de respiración boca a boca descrita por Safar. En su intento por diseñar un modelo que fuera amigable, recordó el adorno en casa de sus abuelos de la joven sonriente – Mona lisa del Sena- y decidió utilizar su rostro para realizar el modelo, de allí el nombre del primer maniquí de reanimación Resusci-Anne®.

Este conjunto de sucesos y personas en la historia llevó a que un Anestesiólogo, un juguetero y una joven suicida contribuyeran a las técnicas de RCP que han salvado y seguirán salvando vidas.

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